El apremio del Banco de España obliga a los directivos a retomar las negociaciones con otras entidades
Las cajas de ahorros gallegas han vuelto a mover ficha ante la prolongada situación de bloqueo en la negociación entre el Gobierno central y la Xunta sobre la ley de cajas. Caixa Galicia estudia su futuro en tres escenarios: la fusión gallega -su primera opción-, mantenerse en solitario, y llevar a cabo alianzas con entidades de fuera de la comunidad, aunque fuentes no oficiales pero próximas a la entidad aseguran que se ha descartado una fusión fría con Caja Madrid. El director general de la primera caja de Galicia, José Luis Méndez, al que el miércoles más de 200 trabajadores reunidos en asamblea le pedían conocer cuál es la estrategia a seguir en el futuro, está manteniendo intensas reuniones con su cúpula para definir las distintas opciones «en un entorno que cambia día a día», reconocen en la caja. La entidad se ha visto apremiada, al igual que Caixanova, por las exigencias del Banco de España para que presenten pronto una solución.
Los órganos de dirección de Caixanova siguen descartando la fusión gallega y exploran en cambio tres posibilidades. Una es seguir en solitario, pese a que el director general, José Luis Pego, afirmó en una carta a los empleados que se trata de una alternativa prácticamente inviable. Otra, su integración en un sistema institucional de protección (SIP) promovido por Caja Cantabria y Cajastur, y donde también participarían Caja Murcia y Sa Nostra. La tercera hipótesis, estudiada más recientemente, es una posible adhesión al proyecto de Banca Cívica, liderado por Caja Navarra, y las cajas de Canarias, Burgos, Ávila y Segovia. El apremio del instituto regulador hace que los contactos y estudios internos se hayan intensificado en los últimos días.
Ambas cajas se mantuvieron relativamente inmóviles mientras el proceso de fusión que se impulsaba desde las principales instituciones autonómicas se concretaba. Sin embargo, después de semanas en el proceso de redefinición del mapa financiero gallego, el recurso interpuesto ante el Tribunal Constitucional por la reforma de la ley de cajas aprobada por el Parlamento de Galicia, con la oposición del PSOE, ha frenado en seco el intento de fusión gallega. Y en esta tesitura, las entidades están optando por retomar otras estrategias.
Tanto Caixa Galicia como Caixanova nunca han dado a conocer de una manera pública cuál es el proyecto que defienden. Sin embargo, sus posturas son conocidas. La primera ya había aprobado a mediados de noviembre en un consejo de administración su apuesta decidida por la fusión gallega como primera opción. En caso de que al final resultase imposible, quedaba como alternativa un SIP con una gran entidad del centro de España y otra del Levante, lo que se interpretó como una unión con Caja Madrid y la valenciana CAM.
En el caso de Caixanova, el consejo de administración del pasado mes de diciembre se posicionó formalmente en contra de la fusión gallega e instó a la cúpula de la entidad a explorar otras alternativas posibles. La integración en Banca Cívica o el SIP con Cantabria, Asturias y Murcia son ahora los escenarios barajados, al margen de una continuación en solitario. El bloqueo en la negociación entre Santiago y Madrid afecta al día a día de las cajas, con especial incidencia en el desarrollo de sus planes estratégicos vinculados a grandes operaciones de inversión y obra social.
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