El informe que el Seprona remitió al juzgado de Caldas sitúa el origen del foco en la empresa Covsa
El Juzgado de Instrucción número 2 de Caldas de Reis investiga un vertido de aceite reciclado a un arroyo que desemboca en el río Follente, afluente del Umia, a su paso por este municipio pontevedrés. Aunque el suceso trascendió ayer, los hechos se remontan a finales de febrero.
Según fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil, el vertido se registró el 25 y el 26 de febrero en las inmediaciones de la planta que la empresa Construcciones, Obras y Viales (Covsa) tiene en Paradela, en la parroquia de Bemil, en el municipio de Caldas. Al parecer, por un «descuido» un tanque de aceite quedó abierto y unos cuatro mil litros de ese líquido acabaron en el arroyo, ayudados por las lluvias y vientos de esos días.
Fue un vecino quien alertó al Seprona de la Guardia Civil el 1 de marzo al comprobar daños en una finca suya. El vertido afectó a la cuneta de la carretera de Caldas a Catoira por Carracedo y a alguna finca. El informe del Seprona ya fue remitido al juzgado, y algunas fuentes apuntan a que el gerente de Covsa y el responsable de la planta de Paradela ya prestaron declaración en el cuartel por un supuesto delito medioambiental.
Un portavoz de Covsa achacó a un «error humano» el vertido, pero destacó que no hubo contaminación pues la situación «se controló desde el primer momento», y dijo que se contrató una firma de descontaminación. El error consistió en que no se cerró bien la llave de un tanque de aceite reciclado. Se vertieron entre entre «3.500 y 3.800 litros», según la empresa.
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