Conseguir que la población saque partido a las prestaciones municipales es uno de sus objetivos
La confusión que en ocasiones existe entre la población en torno a los profesionales de los servicios sociales lleva a Tania Rodríguez a reivindicar la figura del educador familiar. Ese es, precisamente, el puesto que ella ocupa en el Concello de Piñor que, asegura, es muy dinámico en este campo.
-¿Qué ofrece el programa de educación familiar?
-Tiene tres vías de intervención. Por un lado se interviene en casos de menores en riesgo: mal atendidos, en dificultades, en situación precaria... Hay casos en los que tenemos que intervenir de forma obligada para evitar que un niño esté en determinadas circunstancias. Está también la actuación voluntaria: la persona se acerca, comenta su problema y entre la trabajadora social y yo analizamos el caso e intentamos dar una respuesta. Tenemos desde casos de drogodependencia a violencia de género pasando por problemas de conducta infantil. Por último, como psicóloga, brindo asesoramiento. No puedo hacer una intervención terapéutica pero sí ayudo a orientar.
-¿Aprovechan los vecinos estas oportunidades?
-Los ciudadanos a veces son reacios a entrar en los servicios sociales. Pero cada vez menos. E incluso nos acabamos convirtiendo en algo importante para ellos. Lo que ocurre es que alguna gente, sobre todo la mayor, equipara un psicólogo a un médico y dicen: «Eu estou ben, non necesito nada». Y no se dan cuenta de que simplemente se les quiere brindar un servicio municipal.
-¿Qué otras actividades organiza?
-Tenemos una escuela de padres y madres, que llamamos escuela de familia ya que no sólo pueden venir los progenitores: también los abuelos, los tíos, personas que esperan un hijo... Se trata todo lo que tenga que ver con la educación y la socialización de los niños. Además funciona el programa «Familias tardías», con el que atendemos a los niños cuando salen de clase para facilitar la conciliación. Tenemos una profesora. Es muy importante porque los niños con dificultades educativas del rural lo tienen más difícil para recibir apoyo que los de la ciudad. Es una actividad que sirve para que estén acompañados pero que también incide en el rendimiento escolar de los niños.
-¿A qué otros ámbitos trasladan la actividad educativa?
-Tenemos un programa terapéutico para dejar de fumar. En esta segunda edición participan nueve personas y ya tenemos lista de espera para el próximo año.
-¿Qué mensaje le trasladaría a la población de Piñor?
-Los vecinos tienen que animarse a contar con los servicios sociales: estamos para ayudar y es una prestación gratuita. La desgracia no es tener un problema, la desgracia es no poder solucionarlo. Hay que destacar la implicación del Concello de Piñor es total. Iniciativa que se plantea, iniciativa que apoyan.
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