Los vecinos de Cabanas se quejan de Fomento y el Concello de Redondela ya que Tranvías les cerró el paso a sus fincas con una cancela
El silbido incesante del tren anuncia su inminente llegada causando pavor a los que se encuentran por primera vez al lado de la vía. Pocos segundos antes un niño ha cruzado confiado para ir a tirar un trozo de metal.
El convoy procedente de Redondela corta al aire y la respiración a cien kilómetros por hora bajo el puente de Rande. Ahí, en un lugar olvidado por los planes de Fomento, cinco familias se juegan el físico para atravesar las vías muchas veces al día para ir y venir de sus casas. El paso a nivel no tiene barreras y, oficialmente, no existe, aunque las maderas colocadas entre las vías para evitar tropiezos mortales atestiguan las huellas de miles de pisadas y rodadas de moto.
Fomento ha instalado en las estaciones de Cesantes y de Redondela-Picota bandas de proximidad para facilitar la movilidad de personas invidentes. Las bandas se forman mediante la colocación de baldosas situadas a 60 centímetros del borde del andén. Disponen de un resalte cilíndrico tipo botón, por lo que resultan muy perceptibles para el cliente al ser pisadas y le anuncian la zona de proximidad al tren en la que se encuentra. La señalización se completa con una banda fotoluminiscente pintada a continuación de la fila de baldosas. Paradójicamente en Rande ni siquiera los videntes tienen medios de seguridad para cruzar la vía y tienen que andarse con mucho ojo para que no les atropelle el tren.
En verano la situación es más grave. Junto al puente de Rande se encuentra una de las playas más frecuentadas por los vecinos de la zona y de Chapela. Debajo del viaducto se arraciman los coches y los bañistas corren a través de las vías para buscar sitio.
Fincas
En la zona se comenta la leyenda urbana de que existe un pasadizo subterráneo para cruzar la vía. Pero Herminda Quelle, que lleva muchos años regentando un negocio en la zona, asegura que no lo ha visto nunca. Está tan cubierto de zarzas que su exacta ubicación es un misterio.
En cualquier caso los vecinos reclaman del Concello y de Adif una solución para no tener que arriesgar la vida. Entre la vía y el mar se ubican numerosas viviendas. Algunas de ellas son ilegales pero eso no quiere decir que no se utilicen como lugar de veraneo. Además, en la ladera se extienden medio centenar de fincas y los propietarios ni siquiera pueden cultivarlas con un chimpín.
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